sábado, 5 de septiembre de 2009

Lo que esconde Rubalcaba

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Recientes declaraciones del Ministro de Interior Español, Alfredo Pérez Rubalcaba sobre sobre el nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña y la sentencia del Tribunal Constitucional:

El Ministro del Interior el Sr. Don Alfredo Pérez Rubalcaba

Es difícil enrevesar tanto las cosas como hace este señor. Sin saber muy bien si se trata de su opinión o la profesional propia de un cargo público, el Sr. Rubalcaba pretendiendo hacer las veces de juez, jurado y ejecutor dice que «cree» que es constitucional, cuando el que lo tiene que decidir es el Poder Judicial salvo que se considere el mismísimo Juez Dredd.

No obstante, si el señor Rubalcaba nos obsequia con su opinión, como si estuviera en el bar de la esquina en lugar de cobrando una tremendísima pasta por hacer lo que hace, ahondémonos algo más en ella y veamos qué hay detrás.

Se habla de parlamentos democráticos, cuando en esos parlamentos no hay nadie que haya sido elegido directamente por los ciudadanos, es decir, el demos. Se habla de estatutos, de autonomías y del gobierno central. Pasemos brevemente por estas definiciones adaptadas al caso particular, para comprender mejor a tan ilustre personaje:
  • Dictadura de la mayoría: un parlamento, aún por el hipotético supuesto de ser democrático, no le habilita para decidir sobre cualquier cosa, menos aún si es uno autonómico. Para que una democracia no se convierta en una dictadura de la mayoría, ha de tener límites, asegurar la igualdad ante la ley del «demos» y no decidir cualquier cosa. Por lo tanto, el argumento básico es falaz.

  • Independencia de poderes: por buenas que sean las intenciones; para asegurar esa igualdad ante la ley que capacita (en principio y a falta de mostrar sus capacidades como gestor y comprobar cual es la voluntad de los ciudadanos en las urnas) a todos los ciudadanos por igual para ser por ejemplo, presidente del gobierno; los representantes una vez con el poder que le delegan los electores han de estas sujetos a un sistema que los limite, y que no dependa de esa «buena voluntad», que seguro que al poco de ir en los coches oficiales se les olvida. Si no existen estos límites, llamarle democracia es una burla.

  • Soberanía: ahora viene lo que esconde Rubalcaba. Los parlamentos de los países que los tienen (sistemas parlamentarios) representan la soberanía de ese país. Lo que dice ese parlamento va a misa, y el nivel de barbaridades que se decidan en el vendrá determinado por los puntos anteriores. En este caso el País es España, no Cataluña, es decir, Cataluña no es soberana para tomar todo tipo de decisiones, sea o no democrático el parlamento. España sí es soberana para decidir apoyar la Guerra de Irak, o aprobar la nueva Ley de Costas, por ejemplo, nos guste o no, duela a quien duela y mientras no se cambien las cosas, porque ningún ciudadano ni ningún representante elegido por los mismos ha podido intervenir en dichas decisiones.

  • Legitimidad democrática: las posibles argumentaciones de que el parlamento autonómico no puede elegir cualquier cosa porque el parlamento y poder judicial central (Español no, ya que los dos son Españoles) defiende a todos los ciudadanos no es útil, porque dicho parlamento no es democrático aunque los políticos que lo ocupan nos intenten convencer de lo contrario, y no hay igualdad, aspecto manifiesto y que es la baza fundamental que utilizan los nacionalistas de forma victimista. Habría que decir que: «todos los ciudadanos españoles están sujetos al la ley de España, que se decide en el parlamento central y vigilada [teóricamente] por el poder judicial». Las autonomías son extensiones del estado o divisiones territoriales sujetas a la misma ley (La Constitución, sea buena o mala). Por lo tanto, el parlamento autonómico carece igualmente de legitimidad democrática.

  • Electoralismo: el gobierno central con el PSOE al frente, renuncia lograr la legitimidad democrática del parlamento central Español, y solo le interesa seguir en el poder. Para ello y obtener el favor del electorado nacionalista, prefiere hacer dejación de funciones al perder o ceder parte de la soberanía de la que es responsable, antes que obtener una legitimidad democrática, ocultando sus verdaderas pretensiones.

  • Cesión de soberanía: no hay que confundir la división territorial autonómica del estado, con la cesión de soberanía. Como se ha explicado, la soberanía de un área es la que permite a dictaduras como Cuba o la China tomar todo tipo de decisiones, perjudiquen a quien perjudiquen, encarcelen a quien encarcelen, sin importar los derechos humanos o la igualdad de los ciudadanos ante la ley. La cesión de soberanía que desde el gobierno central Español se está efectuando paulatinamente desde la transición, implica que las leyes que gobiernan en el estado español sobre estos derechos, aun defectuosamente defendidos, no son válidos en esta parte de su territorio, dándose casos como coacción o multa a particulares por usar una lengua determinada infringiendo derechos lingüísticos, cierre de emisoras solo por ser criticas con el gobierno autonómico arremetiendo contra la libertad de prensa o represión brutal de manifestaciones de inofensivos estudiantes, entre otros. No hay una propuesta autonómica para mejorar la legitimidad democrática, sino que se utiliza el nacionalismo como elemento electoralista. Seguir en el poder es lo importante, y cuanto más , mejor.
Espero que esta pequeña aportación haya servido para aclarar algo más las palabras de nuestro Ministro.

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9 comentarios:

  1. La mayoría de los políticos independentistas no querrían la independencia (al menos a corot plazo), ni un Estado federal.

    Respecto a lo primero, prefieren seguir independizandose progresivamente a costa de los demás españoles. Respecto al Estado federal, realmente no existe mucha diferencia entre España y un Estado federal. Sin embargo, si se estableciese el Estado federal, se delimitarían claramente las competencias entre las propias del Estado federal y las de los Estados. Los nacionalistas, prefieren vivir en esta ambigüedad, que les permite obtener más competencias sin un límite establecido.

    Saludos

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  2. Pues si. Lo que yo no alcanzo a ver, es el final del proceso. Tal vez no lo haya y la cesión de soberanía se eternice cada vez más hasta en los aspectos más absurdos, para no lograr una definitiva.

    Está claro que una independencia de verdad no la desean, pero sí una federalización asimétrica, ventajosa para sus intereses y en la que el mercado Español esté a su disposición con todas las ventajas pero ninguno de los problemas. Poder hacer leyes que influyan en todo el estado, pero solo decididas por ellos y con el beneplácito del gobierno central que de esta forma continua en el poder. Cómplices del fraude.

    De todas formas, la solución no la veo yo en la federalización, sin que por ello descarte esta opción, pero creo que es más necesario obtener una legitimación democrática real, no el cachondeo de partidos actual. De esta forma los planteamientos victimistas de los nacionalistas desaparecerían.

    Saludos cordiales y gracias por la visita

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  3. Yo no sé qué pretende ni qué recoge el Estatuto Catalán, pero lo que sí es cierto, es que si de verdad consiguen aprobarlo, al final, se quedarán como en el vacío pensando: ¿Y ahora qué hacemos?, como le ha sucedido al Psoe, ya no tiene objetivos sociales que conseguir, así que se sacan de la manga cualquier chorrada.

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  4. Hola de nuevo Pocomancha, cuanto tiempo.

    Esa era también mi duda, que no se hasta que punto va a seguir todo este proceso absurdo y falaz.

    Saludos

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  5. Sobre estos temas mantuve hace unos días unos largos debates en República Bananera

    Las estructuras federales se han construido históricamente al revés normalmente de como está sucediendo, de forma oculta a los ciudadanos, en España: partiendo de estados soberanos se acuerda un estado conjunto. Según cómo sea este acuerdo, el resultado será un estado federal o confederado. En cualquiera de los dos casos, los estados miembros ceden soberanía al estado central o federal.

    Que España se federalice no me importa demasiado si se hace bien, y no se está haciendo por dos motivos: 1- Se está haciendo de forma encubierta y antidemocrática. 2- Se está haciendo de forma asimétrica y desigual. 3- Se está dando soberanía a una parte del estado, a costa del resto del mismo, ya que siguen recibiendo y en aumento, presupuesto del Estado Español para ello.

    A mi no me importa que unos estados cedan soberanía a otros, en un sentido o en el otro. Lo que me importa es no perder soberanía como individuo. En el caso de Cataluña, la comunidad autónoma recibe soberanía, pero sus ciudadanos no, más bien al contrario. Lo que no se es cuando el pueblo catalán se dará cuenta de esto.

    Saludos

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  6. Lino, hay otro matiz importante con respecto a la “mayoría” en relación al Estatut. Y es que no fue aprobado ni por el 25% del censo catalán.
    Ese estatuto no es del pueblo, es de los partidos, lo defienden los partidos y es claramente inconstitucional diga lo que diga el TC, que es un tribunal político con miembros de los partidos.
    Pero si se aprueba no se podrá cumplir, porque bloqueará literalmente todos los intentos de presupuestos generales que se pretendan elaborar.
    El estado de las autonomías, toca su fin por degeneración caótica.
    Saludos.

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  7. Hola Quijano. Dentro del punto de legitimidad democrática podría ir también esa circunstancia, ya que los parlamentos autonómicos son un calco del central, y carecen de la misma legitimidad. Por eso hablo de la soberanía, ya que el sistema legal, sea o no democrático y tenga o no legitimidad en este aspecto, es el que cuenta al fin y al cabo mientras no se cambien las cosas. Y el único que representa la soberanía de un territorio es el del estado Español, mientras que los autonómicos son extensiones del mismo con competencias limitadas. Por eso, la excusa de la democracia, además de ser falsa por la carecia de representatividad del parlamento catalán por todos estos motivos que se apuntan, aunque lo fuera, no podría tomar todas las decisiones que quisiera porque no es soberano. Jugetear con eso es deformar la situación y pretender modelar la soberanía española en una especie de bipolo madrid/barcelona.

    El PSOE, utiliza el poder que le da la mayoría en el parlamento central Español, y de forma antidemocrática y oculta, lleva a cabo un cambio en la soberanía. Lo más curioso es que todo el proceso es difícil de evitar, por culpa de la propia constitución que transgrede, al permitir un Tribunal Constitucional politizado.

    Saludos

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  8. ¡Ahhh! ya se porqué lo dices. Hombre, el pueblo catalán no ha aprobado más que con un 25% el estatuto, pero lo han aprobado finalmente. Creo que no se dan cuenta de las implicaciones de que los políticos catalanes tengan cada vez mayor poder, dentro de un sistema colectivista que es al que tienden. Ahora están bien, pero llegará el día que vayan a hacer algo y ¡ah!, no puede ser porque tal político no quiere. O cuando un político diga que hay que pensar tal cosa, y el que no la piense ya no tiene derecho a lo mismo que el resto, tal y como pasa ahora con el tema lingüístico. Las leyes españolas (centrales) son un obstáculo, no por malas, que lo son pero no peores que las que pretenden, sino por que no las pueden decidir ellos.

    Saludos

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  9. Y está también, por si cabía alguna duda, lo de las «embajadas» catalanas, verdadera deformación del lenguaje y usurpación de funciones a lo que corresponde al estado Español, además de derroche nacionalista al ir a cargo del dinero de todos que podría emplearse en la educación, que tanto se quejan por allí. Y lo peor, hecho sin permiso de los ciudadanos.

    Si la excusa es la defensa de los intereses catalanes en el extranjero que lo pagen exclusivamente con su dinero, es decir, que se descuente de los presupuestos centrales destinados a Cataluña, y si no es así, que la embajada Española deje de defender los intereses de Cataluña, que es lo que está haciendo continuamente. Y si no es así, pues embajadas para el que lo quiera.

    Aunque tal vez sea esto lo que desean algunos en el fondo, la balcanización de España en base a otorgar privilegios indebidamente a unas partes, para que el resto lo reclame, creándose la disputa.

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Lino (Información y realidad)
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