miércoles, 17 de marzo de 2010

Los Tres Poderes

Normalmente, los poderes del estado que han de representar la soberanía de la sociedad civil, reciben los clásicos nombres de Judicial, Legislativo y Ejecutivo. Sin embargo, los tres poderes que hay en España son:

  1. Poder político:
    • Administración o funcionariado
    • Justicia
    • La Corona
    • Partidos políticos, sindicatos, y otras asociaciones o agrupaciones relacionadas (de victimas, Nunca Mais, los de «la ceja», etc.)
    • La Iglesia (la Católica, claro)
    • Colegios profesionales tradicionales (abogacía, médicos, telecos, arquitectos –principalmente–)

  2. Poder mediático: que se pelearán a ver a quien le hacen más la pelota a los anteriores, ya que de lo contrario, les pondrán todas las dificultades legales que puedan y harán todo lo posible para que sean expropiados o cerrados , dando para ello la excusa que mejor convenga según el momento.
    • Prensa
    • Radio
    • TV

  3. Poder económico: los que acordarán sustanciosos contratos con cualquiera de los anteriores, para promocionar y apoyar sus proyectos a cambio de tratos de favor, en detrimento del resto de empresas más modestas aunque más numerosas, dejando al resto de ciudadanos en general en claro agravio comparativo.
    • Bancos
    • Multinacionales
    • Energéticas

Si estás en alguno de los grupos anteriores, dependerá de ti que es lo que quieras hacer y por lo que quieras luchar o reivindicar, pero si no estás relacionado con alguno de ellos, por ejemplo, si no eres gay ni inmigrante (colectivos de interés populista para el poder político), si no eres un artista que ha logrado caerle en gracia a alguno de los poderes anteriores, si eres trabajador de una pequeña o mediana empresa o eres autónomo…

Entonces, si deseas ser una persona emprendedora y ser valorada más por tus méritos o por tus ideas comerciales que por tus enchufes o amigos, o deseas que así sea valorado todo el mundo; si deseas ser tan solo un ciudadano independiente, la base de la sociedad civil en un sistema democrático; entonces en cualquiera de estos casos estimado compañero, entonces estás jodido.

domingo, 7 de marzo de 2010

Ingeniería social inversa

Si se fusionan los conceptos de «ingeniería social» y el de «ingeniería inversa», probablemente conocidos por el lector, el resultado que se obtiene podría ser el que da título a este artículo.
 
Manipulación social El primero de ellos puede referirse a ciertas practicas delictivas en el ámbito de la informática realizadas con el objetivo de obtener información confidencial, pero el significado utilizado en este blog, es el del diseño de determinadas coyunturas socio-culturales desde el poder político o mediático; los únicos con la suficiente capacidad de influir en la sociedad a gran escala; destinadas a obtener un comportamiento predeterminado de la misma.
 
Por supuesto, cualquier acción tomada por el poder político-mediático provocará necesariamente algún efecto en la sociedad. Lo que se pretende entonces es averiguar cuales de esas acciones son tomadas con el objetivo expreso de lograr un efecto calculado. El filtrado de noticias, la elección de determinados titulares, la creación de leyes de escaso valor social pero de gran poder provocador en ciertos sectores de la misma  no afines políticamente hablando, son algunas de las herramientas posibles. Yendo más lejos, existen algunos grupos que sostienen que los sucesos traumáticos del 11M o del 11S, y otros como el de la Gripe A, son también herramientas cuyo objetivo pasaría por la utilización política de la supuesta reivindicación sectaria a través del terror.
 
De la misma forma que la ingeniería inversa pretende descifrar los códigos fuente de los programas a partir del comportamiento de sus ejecutables, o pretende descubrir el principio de funcionamiento del «man nen dokey» partiendo del funcionamiento de sus piezas mecánicas, con la ingeniería social inversa se intenta descubrir por donde pretenden los dirigentes de la sociedad encaminar nuestras necesidades y temores, y con qué objetivos, partiendo de los actos que perpetran cada día. Para ello, la principal técnica que se propone será la de demostrar las falacias en las que necesariamente han de incurrir los «ingenieros sociales» para lograr este tipo de objetivos.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Los dogmas y la ciencia

La gafa del dogmatico
La gafa del dogmático
No se está en contra de los dogmas, pero ser dogmático tampoco está precisamente entre la lista de «virtudes» a las que se aspiran. La necesidad de los dogmas y su utilización en la vida diaria es un asunto estrictamente personal, y, aunque a muchos les cueste reconocer, puede que necesario para la totalidad de la especie humana. Ateos incluidos. Mientras la Ciencia no pueda explicar todas las incógnitas que nos atormentan, necesitamos darles algún tipo de respuesta.

El problema de los dogmas no es por ellos mismos, sino por aquellos que pretenden imponer los suyos propios como mejores que los del resto. Por otro lado, la excelente capacidad de la ciencia para avanzar en el conocimiento, y sobre todo, para facilitar un marco común del mismo sin necesidad de depender de carismas o lideres mesiánicos, solventa en gran medida la necesidad de escoger entre uno u otro dogma, allá donde la ciencia tiene respuestas. En este sentido, la ciencia tiene su contrapartida reciente en el surgir de un exagerado positivismo científico o cientifismo, ya que pretende tener respuestas para todo de aquí al final de los tiempos, para mientras tanto tan solo aplicar el principio de autoridad como única prueba.

Una sociedad que se mantenga independiente ante los dogmas suele ser un escollo para aquellas clases político-mediáticas que les incomoda tener que justificar y demostrar todo aquello que hacen. Es muy probable que sea por este motivo la razón por la que la ciencia no se ha desarrollado en algunos países como España, mientras que en otros como los del antiguo bloque comunista lo ha hecho de forma desproporcionada, precisamente para desbancar por completo y por obligación al resto y así  posibilitar el imperio del dogma único: el partido.

La conclusión es que la ciencia es el único elemento que tenemos los seres humanos para dotarnos de un marco común objetivo de conocimientos, que no dependan ni del cristal con que se mire ni de la ideología o creencias del individuo. Por lo tanto se piensa que el fomento de la ciencia entre la sociedad  y la introducción del llamado método científico en la vida cotidiana es muy positivo para la libertad e independencia de sus individuos, sin que por ello haya que desplazar necesariamente a antiguos dogmas milenarios por otros no mejores pero si más hipócritas, como el dogma del cientifismo.