lunes, 8 de octubre de 2007

La duda original

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En los comienzos, las principales intenciones que me motivaron a iniciar esta andadura por la blogosfera, eran por un lado la de practicar la escritura y ordenar las ideas. Y por otro, la casi perentoria necesidad de mostrar los sucesos, noticias, acontecimientos unos cotidianos y otros no tanto, desde un punto de vista más racional o por lo menos, intentando serlo.

El hartazgo y descontento cotidianos de la zafiedad política (o de la zafiedad política cotidiana), culminado (pero no finalizado) en el atentado del 11M, y la lamentable y vergonzosa jornada de reflexión de las elecciones generales del 14M, convenientemente aderezada con unos medios de comunicación que apestaban a control por parte de unos políticos que parecían desconocer por completo las reglas básicas de la lógica y el sentido común, fueron determinantes. Para qué hablar de la decencia, de la ética, o de la moral de estos individuos pagados por el pueblo español para que nos representen.

Y así es cómo fueron surgiendo las definiciones de falacias, conceptos y demás, hasta que un buen día, en una discusión o debate con otro blogger (catalán, para más señas), surgió la duda básica y principal que marcó la posterior evolución de la bitácora, y de alguna forma, mía también:
¿que es un estado de derecho?
Ni sabía explicarlo, ni lo había dado en la escuela, y nadie a mi alrededor era capaz de hacerlo tampoco. Ni en la época actual ni en el pasado. Y lo que era peor, empezaba a sospechar que esa falta de cultura era la causa de todas las discusiones tribales y sectarias, desprovistas casi por completo de esa lógica y sentido común que tanto echaba en falta igualmente en los políticos y medios de comunicación (fundamentalmente), y de las que en ocasiones había sido protagonista yo también.


Tras un primer intento de solucionar mi falta de cultura democrática que siguió inmediatamente al debate anterior, continué con mis cosas (el conflicto lingüístico valenciano-catalán, manipulaciones, falacias, etc), pero poco a poco, se atisbaba la imposibilidad de pasar por alto la mayor manipulación: a este sistema político no se le debería llamar democracia, en el sentido etimológico con que le dotaron sus creadores.

En esta fase fueron de gran importancia algunos sitios web y sus editores, con los que entablé relación e incluso recientemente, he llegado a conocer personalmente a algunos de ellos. A saber (por orden cronológico):

  • Francisco Rubiales (Voto En Blanco): un maestro del marketing político y un gran comunicador, además de un referente en la concienciación de los ciudadanos en la defensa de su soberanía. Tal vez demasiado vinculado con el pasado.
  • Pakithor (su seudónimo en Tercera Vía): la lejanía de su estancia al otro lado del atlántico, nos priva de poder conocerlo mejor, pero el foro con el que nos obsequió y los momentos de esplendor por los que pasó, serán recordados por ofrecer por fin un lugar de debate alejado de esos sectarismos tribales que comentaba al principio. Y lo seguimos necesitando.
  • Jesús Nava (Filosofía Digital): la maravillosa colección y recopilación de textos, ideas y pensamientos de los grandes escritores, filósofos y científicos que la humanidad ha dado a lo largo de su historia, constituyen un legado que no se olvida fácilmente. Dotar a la ALCD de un contenido fundamental, sólido y firme, tampoco. Pero las ansias y prisas por liderar a un movimiento de seguidores fieles a un líder, espero que se me olvide por lo menos a mi, algún día.

Tampoco quiero dejar de mencionar a Juan José, Manuel Lissen, Israel Nava, Luis I. Gómez, Arturo (Lavagulín), J.P. Mañueco, Carlos Angulo, Pedro (Wotan), Raimundo Morte, Inmemmoriam, Renton, Rafael, Germánico, Juan G. Colorado y algunos más que he conocido a través de este medio y el resto de vinculados a la ALCD, con los que he podido compartir momentos, ideas e inquietudes, las cuales han ocultado, o acabaran por ocultar, los defectos inevitables y diferencias que todos tenemos. Afortunadamente.

Esta bitácora

Por todas estas convulsiones, crisis y transformaciones, admito que algunos artículos se han apartado más de lo que era mi intención al empezar, de una visión lo más objetiva posible. Así que como esto es algo que tal vez no pueda evitar siempre, y por que algunas veces lo necesito, he creado dos «etiquetas» para clasificar por un lado los artículos con una carga sustancial de opinión propia, y otra para aquellos artículos en los que se relatan experiencias personales para las cuales no tengo mucha más prueba que mi palabra.

Política

Tampoco era mi intención escribir un blog sobre política, pero como esta es una materia de gran presencia en la sociedad y se encuentra allá donde miremos, me resulta casi imposible evitar hablar sobre ella. Por otra parte, mi inquietud por mejorar nuestro sistema político ha desembocado en la participación virtual (por poco real y personal) de una igualmente virtual (sería más acertado decir en ambos casos, electrónica) asociación, en principio, de ciudadanos: la ALCD.

Así que, continuamos ahora con la mirada puesta en el futuro esperanzador, si bien no por encontrar soluciones fáciles y rápidas a nuestros problemas, si por identificarlos y aceptarlos como son, y no cómo nos gustaría que fueran. Esto es lo que hay, y con esto hay que apechugar ... aunque siempre podemos concedernos el beneficio de la duda.

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7 comentarios:

  1. La falta de conocimiento sobre las cuestiones económicas, legales y políticas hace que la mayoría de la gente vote guiada por emociones más que por un criterio. Cuanto mayor es la ignorancia mayores serán la manipulación y la demagogia, y, en el fondo y en la forma, más convulsa la sociedad.

    Querer saber cuál es la realidad quizás no nos conduzca a esta, pero sí a razonar mejor y tener un más agudo sentido crítico.

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  2. Totalmente de acuerdo Germánico. Has comprendido la intención de la bitácora.

    Ahora habría que ver el porqué de esa ignoracia específica generalizada. ¿Ocurre en otros paises? Yo creo que aunque no lo sepan conscientemente, tienen en otros paises en su acervo cultural conceptos que llevan a comprender mejor el funcionamiento de una democracia. Cosas como la religión y otras costumbres facilitan la construcción de una democracia social.

    Gracias y un saludo.

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  3. Conozco a una mujer que lleva trabajando desde los 13 años (ahora tiene 80) y no sabe ni leer ni escribir y, sin embargo, es más clara en sus juicios que mucha gente que han tenido esos privilegios. Aunque no hable de abstracciones, sino de los problemas de su escalera y de lo que se oye en el autobús, sabe perfectamente distinguir lo honesto de lo falso, lo corrupto de lo honrado y lo humilde de lo arrogante. Creo que eso es un principio.

    En mi opinión, lo que hace falta es ESTAR en el mundo. La razón o la experiencia son instrumentos a través de los cuales vamos aprehendiendo la vida. Una persona puede ser una absoluta inculta y sin embargo saber más de la vida que alguien que ha pasado todo su tiempo aislado en una biblioteca. Igual de vacía es la existencia del que está todo el día en la calle y no tiene vida propia que la del que se aísla del mundo y sólo vuelve levemente a él para cacarear.

    El pensamiento no siempre conduce al bien, ni en un sentido moral ni en un sentido ético. Creo que es porque el pensamiento no es un escalar aislado: En realidad, no se piensa "mucho" ni "poco", ni "bien" ni "mal". Si nuestra conciencia fuera un vector, el juicio sería sólo una componente del módulo, no menos importante que el punto de aplicación o la orientación.

    Escrutar la realidad es un objetivo al que podemos dirigirnos desde diferentes puntos y trazando rutas totalmente distintas. Mi consejo es dirigirnos siempre hacia el mundo y tener siempre presente nuestras vidas y las vidas de los demás. Tratar de salvar el mundo o jugar a ser conciencia ajena fue el principio por el que pasaron los que hoy son objeto de todas nuestras críticas. A la gente no le falta un concepto de la democracia. A la gente lo que le falta es una experiencia de la democracia y, para ella, van a ser imprescindibles la lucidez y la madurez, eso seguro.

    Siempre vamos creciendo, compañero. Ya sabes que vamos contra gradiente y por el camino más largo. Sin embargo, no estamos solo en este camino.

    Mucho ánimo.

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  4. Gracias Manuel.

    Precisamente, uno de los próximos artículos trata de lo que hacen algunos que se entienden por «intelectuales» y que se supone que saben mucho (por lo menos, mucha gente está pemndiente de lo que dicen), pero que nunca les ha dado por contarnos todo esto.

    Saludos

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  5. En mi comentario anterior, hablo de religión como concepto cultural, que puede favorecer la democracia, aunque también pueden obstaculizarla.

    Un saludo

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  6. Muchas gracias por tu mención, Lino.

    Leyendo tu bitácora o algunas de las que mencionas siento que a veces estoy a años luz y que me pierdo en divagaciones.

    Luego siento que, por mucho que escriba, me habré liberado en el momento en el que le doy al botón de Publicar, pero poco se arregla. El haber participado en la ALCD dio un sentido de compañía que en estos temas es realmente importante.

    Un abrazo

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  7. De nada Israel

    Como ciudadanos, sentimos todos necesidades similares, pero nos falta concretarlas, darles forma.

    Pero esto se ha de construir con la aportación de todos, cada uno en la medida que pueda.

    Lo que me irrita es que haya gente que «predicando» una cosa, y aprovechando nuestra falta de cultura en esos temas, nos «cuele» otra, que agrave el problema.

    Pero si cada uno de nosotros, empezamos a sentirnos inferiores, nuestra soberanía empieza a disminuir. Tal vez no seamos cultos, pero somo igualemente soberanos. La cultura se puede adquirir.

    Así que Israel, independientemente del curso que tome tu vida, no dejes que te arrebaten tu soberanía ciudadana.

    Saludos

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Lino (Información y realidad)
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