sábado, 9 de julio de 2011

Una democracia para España (I)

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¿Son iguales todas las democracias? Uno de los efectos positivos del #15M ha sido el de abrir el debate sobre la calidad de las democracias. Antes de no mucho más de un par de años, una mayoría de personas pensaba que, como la democracia era el mejor de los sistemas, no hacía falta mejorarlo. No podíamos tener otro mejor. Por desgracia todos los males del sistema se han visto finalmente mostrados en toda su cruda realidad, como muchos venimos diciendo desde hace años. Haya democracia o no (que no la hay), es evidente que es mejorable. Como todo. Y en el caso de España esto se cumple con creces: 350 parlamentarios y más de 20 millones de votantes no podíamos impedir que nuestro presidente nos llevara directos al foso, llegando incluso a que intervenir Obama o Merkel para decirle lo que tenía que hacer.
 
Pero, si esta democracia no nos vale ¿cuál ponemos? Indignarse nos lo han puesto muy fácil, pero ahora hay que decidir y construir. Es el turno de la sociedad civil, y para ello tarde o temprano hay que dejar las medidas económicas que tan buen resultado han dado en concienciar al personal y evidenciar lo nefasto del sistema, para establecer uno en el que la sociedad pueda evitar de alguna forma que vuelva a ocurrir lo que todo el mundo veía. Esto, o pagar todos por igual los errores que se cometan.
 
Ahora mismo hay demasiada división entre la sociedad debido a que se defienden diferentes sistemas políticos. Por añadidura, que el motor de la indignación sea el cataclismo económico provoca que las reformas propuestas tengan demasiado papel en las reivindicaciones, lo que llegados a cierto punto es contraproducente por muy justificadas y legitimas que lo sean. El proceso técnico para dilucidar todas estas cuestiones se llama proceso constituyente, por el cuál la sociedad se organiza para elaborar un nuevo sistema y aprobarlo en uno o más referéndums.
 
Mientras se marea la perdiz con referéndums a medias y con partidos políticos «coyunturales», parece que hay un núcleo común de reivindicación sobre reforma o cambio del sistema político. Como acercamiento a la cuestión, tal vez resulte de utilidad el pequeño esquema que propongo para clasificar los tipos de democracia, según cómo se han implementado en diversos países de todo el mundo.

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2 comentarios:

  1. Es tan deficiente la democracia que padecemos en España que cualquier cosa que hagamos por mejorarla, por pequeña que sea, la mejorará sin duda.

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  2. Estoy de acuerdo Tío Chinto, cualquier mejora siempre ha de ser bienvenida. El problema es cuando alguna de estas enmascaran o provocan que otros problemas mayores se prolonguen más todavía. En los próximos artículos se hablará algo más de esto.
    Saludos

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