domingo, 30 de noviembre de 2008

El sistema de partidos: estado de la cuestión

Los partidos políticos ocupan todo el espectro político en el panorama social actual. Esto puede parecer una obviedad, ya que puede que lo primero que piense la gente es que ¿acaso no son los partidos políticos la máxima expresión de la representación democrática que conocemos, al ser los receptores de nuestra mejor herramienta como ciudadanos: el voto?. Todo parece indicar que es así, pero ello no significa que no existan otras formas de verlo, ni mucho menos que sea la mejor...

El papel del ciudadano

Si los partidos políticos, o en su defecto, sus dirigentes bien sea a nivel municipal, autonómico, nacional o estatal, toman todas las decisiones ¿que papel le queda al ciudadano?

Tal y como la concibieron los griegos, el protagonista en una democracia era el ciudadano. Según los expertos(1), tras la Segunda Guerra Mundial y con la aparición de la Guerra Fría, se fueron implantando en Europa los actuales sistemas de elección de gobiernos. El aumento de población y la consiguiente necesidad de representantes, junto con la necesidad de tener gobiernos «fuertes», ha servido como excusa en la mayoría de países en donde esos sistemas se ha implantado, para crear una casta política endogámica.

Endogamia política

Es endogámica porque apenas varía. Se elige a una parte de ella para ocupar unos puestos, mientras que la otra pasa a «la reserva». Para acceder a ella es necesario pasar por los filtros que ella decide. Los «apartados» ideológicos están copados.

Esto provoca que en cuanto surge la oportunidad, se aprovechan como se puede nuevas brechas ideológicas, culturales o políticas en general. Pero la cuestión de fondo es que el ciudadano acaba quedándose una y otra vez, fuera del juego. No se piensa sea necesario decir que un sistema en donde el ciudadano no decide, que no influye tan siquiera en este panorama, no es una democracia.

Podría decirse que cualquier ciudadano puede formar un partido. El problema de esto se ha mencionado: al convertirse en parte de la casta es el nuevo partido quien decide. Por buenas que puedan parecer sus intenciones, en caso de alcanzar el poder este pasara a formar parte de otra casta renovada, pero el ciudadano una vez más, volverá a quedarse al margen. Y ya se sabe el poder, lo que acaba produciendo en las personas una vez se exponen a el.

La posibilidad de elección y acceso a la política

No se sabe quien está realmente dentro de los partidos. Cuando uno de ellos elige a un presidente, nadie más que los afiliados del partido lo conoce lo suficiente. En algún caso se pasa de alcalde a ocupar otros puestos, incluso ser presidente del gobierno. Pero en todo el proceso apenas ha habido ocasión de que los ciudadanos hayan decidido sobre el.

Se podría pensar que si ha sido elegido como presidente autonómico, por ejemplo, ya se tiene una valoración de este político como candidato y representante por parte de los ciudadanos. Sin embargo, la realidad nos muestra como a duras penas se puede hacer tal cosa de un candidato, ya que estamos obligados a elegir listas cerradas y programas electorales completos, además de tener que esperar varias legislaturas.

Los partidos

La casta política tiene como unidad fundamental el partido. El «átomo político» es el partido. O más bien la «célula» del sistema partidocrático, y como célula, ha de alimentarse. La financiación de una campaña electoral podría ser el motivo para que gente, ciudadanos de ideologías afines, se organizaran conjuntamente en forma de partidos para economizar y optimizar gastos. En lugar de esto, en España la financiación de los partidos corre a cargo del Estado. Un Estado al que accederán los propios partidos que son financiados. Partidos que utilizarán esa financiación para, por supuesto, seguir en el poder, y tener, si es posible, más financiación, para seguir aún más en el puesto. Y así sucesivamente. El partido se convierte así, en una forma de acaparar poder, no de representación.

El partido es la razón fundamental, el objetivo político, y al mismo tiempo la fuente de todas las decisiones. El objetivo de sus miembros o afiliados no es la representación democrática. Primero está el servir al partido. Y el partido tiene como objetivo la supremacía política, de forma similar a como una empresa cualquiera tiene un objetivo similar, en el ámbito económico(2)

Comparación entre un mercado económico y el político

Continuando con el símil mercantil, para una mejor ilustración de la ineficacia del actual sistema, se va a comparar el funcionamiento del mercado (económico) con el político. En un sistema de mercado libre o parcialmente intervenido, las empresas siguen como objetivo la satisfacción del consumidor (las tácticas manipuladoras existentes en la propaganda, comunes también en el terreno político, se van a dejar a un lado por ahora). Para ello, el consumidor o ciudadano tiene todo un abanico de posibilidades y productos a elegir, así como donde y cuando realizar su compra. Si desea hacerlo.

Si este panorama fuera tal y como funciona el actual sistema representativo político en España, la situación quedaría como sigue: el ciudadano o consumidor, no podría realizar sus compras cuando quisiera, solo cada cierto tiempo establecido. Mientras tanto, la oferta no estaría en función de atender a las necesidades, sino que toda ella estaría limitada a la decisión de una casta dirigente (de forma similar a lo que ocurría en la URSS en todos los ámbitos). Pero no acaba aquí el panorama desolador. El consumidor no solo estaría limitado a comprar los productos disponibles, sino que debería comprarlos en bloques, es decir, como si al entrar a los supermercados no se pudiera acceder a la totalidad de los productos, sino que se tuviera que elegir entre unas listas cerradas y bloqueadas de productos, en las que se supone hay un surtido de todo lo que necesitamos, con ligeras diferencias entre ellos, pero que muy rara vez podrían ser de gusto de los consumidores al no cubrir todos los posibles gustos y preferencias de estos, teniéndose que conformar con la lista menos mala.

Sectas políticas

El partido no permite que convivan dentro de el otras corrientes ideológicas distintas a la del dirigente. De hacerlo, serán relegados al ostracismo, al olvido, al ninguneo. Rosa Díez, Acebes, Zaplana, Gallardón..., aquellos que difieran de la corriente principal están ineludiblemente condenados al enfrentamiento, porque el partido así lo ha decidido. El seguimiento religioso del líder es obligado para prosperar en la carrera política.

En la actual configuración, los partidos son receptores de personas con gran avidez por el poder y la notoriedad. Este en si no es el problema. Es más, puede que hasta sea necesario que hayan personas con estas «aficiones». Pero la cuota de poder ejercida desde la cima, hacia la parte inferior de la jerarquía, es tan alta en un sistema basado principalmente en partidos que es especialmente atractiva para este sector de la población humana. El partido manda, nadie fuera de el le controla salvo otro partido y siempre y cuando sea sustituyéndole en el poder. No hay contrapeso durante las legislatura. Por lo tanto, el que acaba estando al frente de un partido, haya sido elegido de la forma que sea, manda mucho. Y esto «tira mucho».

La «captación» de simpatizantes o afiliados se basa en la adulación, admiración casi adoración. Es mentira claro, pero el que gusta de este trato, es porque al mismo tiempo es capaz de admitir el mando autoritario, sometiéndose a el sumisamente. Un perfil idóneo para ser afiliado a un partido podría ser el de alguien mediocre, de carácter algo rastrero o bien su otra cara, el autoritario, que encuentra en la política un terreno adecuado para sin hacer nada para mecerlo más que saber dar zancadillas y puñaladas dialectales, ganarse la vida. No, mejor dicho, para darse la Gran Vida a costa del resto.

En la forma actual, sin apenas control por los ciudadanos, la tendencia es que en los partidos acaben estando formados por dos tipos de personas: las autoritarias y más capaces por un lado, y por otro el séquito de sumisos que alimenta la vanagloria y egocentrismo de los primeros. El resto de ciudadanos se encuentran con que no tienen espacio en la vida política, no hay hueco en la fragmentación partidista. La discusión política se basa en maniqueísmos llevados al límite de lo absurdo, la verdad o la realidad, ya no se buscan. Solo se busca alcanzar el poder, a través de la obtención de votos.

continua en: estudio de alternativas



(1) Cazarín Martínez, A.: Los Factores de la Alternancia en Tlaxcala. 1991-2001 [en línea], Edición electrónica gratuita, 2008. "Capítulo 1, punto10: democracia y transición política en Europa" [acceso: 29 noviembre 2008] Disponible: <aquí>. Texto completo <aquí>.

martes, 11 de noviembre de 2008

La estrategia del PSOE

No es habitual entrar en el terreno de la política de forma tan continuada en este blog, pero la suma de ciertos acontecimientos hacen de algún modo inevitable continuar hablando, sino de política en realidad, si de las repercusiones que aparentemente tienen en la sociedad las decisiones tomadas por los supuestos representantes de esta.

Cuando el actual partido en el gobierno ganó las elecciones de Marzo del año 2004, de triste recuerdo por el muy grave atentado en Madrid, un PSOE que había ido recortando distancias a un paso de tortuga respecto al entonces partido en el poder —aunque ni siquiera gracias a méritos propios, sino a los abusos y formas de ser autoritarias y prepotentes del entonces presidente del gobierno, que escondía el destino de la nación en una famosa libreta o bloc de color azul— se encontró entonces con que sin haber hecho prácticamente nada, sin necesitar de un programa elaborado, y lo más importante, sin necesitar de presentarse ante los ciudadanos con la responsabilidad de cumplirlo, había ganado las elecciones.

Unos ciudadanos que aplaudían la llegada de un desconocido, un novato que no ha trabajado nunca y desconectado de la sociedad, como el gran salvador de todos los problemas de España, sin recordar que hacía ocho años el país estaba a punto de deshacerse de paro y corrupción con su partido al frente, sin haber mostrado pruebas de arrepentimiento.

En estas condiciones, de ensueño para cualquier obseso de estar en el poder, el partido socialista poco tenía que hacer más que mantener a la sociedad en ese estado de estupidez para asegurarse su permanencia al frente del gobierno del estado. Para ello se debía invalidar a la oposición en el desempeño de su función democrática, en caso de que la hubiera (oposición y democracia). ¿De que forma es posible lograr esto?, principalmente, conociendo los puntos débiles de la oposición y las reacciones que puedan tener, aprovecharlas para que ella misma cave su propia tumba. Algunas ideas a continuación:
  • Minar la autoridad moral de la oposición: en este campo, el terreno había sido abonado gracias a la inefable actuación del anterior presidente don José María Aznar. Tan solo había que recordar insistentemente Guerra de Irak, Prestige, Yak 42, etc...
  • Imagen: esto estaba claro, se tenía que notar la diferencia con lo peor del anterior inquilino de La Moncloa. Talante y dialogo, más talante y dialogo. Y todavía más talante y dialogo. Para no decir nada, ni solucionar nada.
  • Invalidar la acción de oposición propiamente: lo básico, aprovechar la falta de autoridad moral lograda en el primer punto, ridiculizando o volviendo en contra cualquier recriminación (es decir, lo que en si constituye la oposición) acusándoles de crispar, por ejemplo. De esta forma era posible:
    1. Proponer estatutos autonómicos con temas controvertidos o que directamente podían violar la constitución, es decir, que fueran objetos de critica, para de esta forma picar el anzuelo.
    2. Modificar la Ley de Matrimonio, que no soluciona completamente el verdadero problema social de las parejas de hecho, pero que si enerva al sector católico vinculado tradicionalmente al Partido Popular (o sea, la oposición)
    3. Proponer asignaturas que presenten conflictos con otras como la de religión, como la de Educación para la Ciudadanía, con el mismo motivo.
    4. Archivo de Salamanca: desmenuzar archivos históricos simplemente por ser capricho nacionalista y que no contribuyen a mejorar nada el almacenamiento de los documentos, y que de alguna forma según la práctica archivera, desvirtúan el archivo en su conjunto.
    5. Ley de la Igualdad: ley demagógica y populista donde las haya, que consolida la desigualdad por razón de sexo, y que no aporta nada en la elección de cargos o puestos por razones de mérito profesional. Es decir, reafirma la elección a dedo.
    6. Negociación con terroristas.
    7.  Ley de la Memoria Histórica: ley con la teórica pretensión de poner las cosas en su sitio, pero visto solo desde una de las partes. De esta forma se alimenta el revanchismo, y una vez más, sin aportar alguna solución al problema, en caso de que hubiera alguno.
  • Retorcer, desvirtuar o confundir el significado de las palabras (igualdad, talante, crispación, paz, guerra, violencia, igualdad, género, sexo, víctimas, hombres de paz y terroristas, matrimonio, etc), y promover un relativismo máximo, lo que dificulta la formación de ideas claras y favorece el mesianismo político (liderazgo basado en la imagen y «buenísmo»)
Esto resume básicamente la acción del gobierno en los últimos cuatro años, más aparte el carné de puntos de conducir o la ley del tabaco, más que nada para rellenar un poco. No se ha mejorado el tejido industrial (ni intentado) ni científico, ni tecnológico, y los transportistas tuvieron que convocar una huelga importante por diversos problemas en este ámbito. En definitiva, se ha estado perdiendo el tiempo fastidiando a la oposición sin resolver problemas, o hacerlo de forma parcial a ser otros los motivos de base. De la impresionante crisis en cierne no hace falta ni hablar. Eso si, tenemos dos nuevas flamantes cadenas de televisión: La Cuatro y La Sexta. Sin comentarios.

Destrozada y sometida la oposición definitivamente, solo falta una pieza del puzzle, que es evitar que algún otro sector de la sociedad alcance relevancia o pueda influir políticamente de alguna forma (generando opinión, por ejemplo). La prensa está totalmente controlada desde hace años (o nunca ha dejado de estarlo), ¿que queda entonces por controlar, desacreditar o anular?:
  • La Iglesia.
  • Asociación de Víctimas del Terrorismo: se propuso en su día un candidato controlado por el PSOE para sustituir a Alcaraz, y hace poco se ha conocido que la protección con guardaespaldas ha sido suspendida. Por otro lado, con motivo del atentado del 11 de Marzo de 2004, existe otra asociación de Víctimas del 11M, de clara orientación pro-PSOE.
  • Mantener dividida a la población en continuas disputas absurdas, en base a propuestas y declaraciones de igual clasificación: «derechos de los grandes simios», «miembras y miembros», y un largo etcétera de sinsentidos, por no hablar de las teorías conspiranoicas a la vez de las inverosímiles teorías oficiales a cada cual más alucinante, o como se ha mencionado, del continuo reavivado del revanchismo guerracivilísitco.
  • Coartar la libertad de expresión en Internet.
  • La última táctica del gobierno se ha descubierto recientemente, tal vez por haber superado o al menos alcanzado los pasos anteriores: desmenuzar o desintegrar un sector profesional de gran repercusión sobre todo en la industria y las comunicaciones, poco presto a relativismo y pensamiento débil tan deseado por los socialistas, por pura desviación profesional: los Ingenieros Informáticos. Si alguien había tenido la esperanza de que se iba a tener una mejor capacidad científica, tecnológica e industrial en España, puede olvidarse definitivamente.
Las cuestiones que caben preguntarse es ¿que alternativa hay? y ¿que se le va a exigir? Estos problemas no son cuestión de buscar la alternancia en el poder, sino de impedir que este vuelva a abusar de nuevo, restando competencias a los dirigentes, aumentando la participación ciudadana... ¿alguien más se le ocurre algo o va a esperar que venga otro partido y lo solucione?

sábado, 8 de noviembre de 2008

Ingeniería en Informática: pesadilla para la clase política

Tras conocer la noticia de que el gobierno español (o sea, el PSOE) pretende eliminar y casi hacer desaparecer del mapa a la titulación de Ingeniería en Informática, se puede meditar acerca de esta situación e intentar comprender cuales pueden ser los motivos de esta medida que, a todas luces, no puede traer otra cosas que de nuevo, retroceso social y científico.

Si aceptamos que en España existe un mal endémico llamado sectarismo, aderezado de caciquismo, enchufismo, pelotismo y algunos más de este tipo, solo desde esta postura se puede entender la vuelta al nefasto ¡que inventen ellos!, de Miguel de Unamuno.


Una sociedad dominada por una clase dirigente mal preparada, que necesita de un regimiento de asesores para realizar su trabajo; que no permite con eficacia el reconocimiento de la competencia desde un punto de vista lo más objetivo posible, dando más importancia al clientelismo y al amiguismo; no soporta que ciudadanos que no pueden controlar posean conocimientos que necesitan pero que no comprenden.

Un científico nuclear, un biólogo, un paleoantropólogo, científicos que se recluyen en sus laboratorios o museos, o se pierden en sus excavaciones por el monte o el desierto, no molestan.

Pero Ingenieros en Informática, presente en prácticamente todas las facetas de la sociedad, desde los medios de comunicación, automoción, industria, ocio, medicina... de alguna forma un ejercito de ciudadanos independientes autosuficientes con los que hay que negociar de igual a igual. De ciudadano a ciudadano.

Una pesadilla para la oligarquía dirigente.

Actualización 13/11/2008:

El motivo práctico y el que realmente ha originado esta situación, es la obligatoriedad venida desde la Unión Europea de establecer las competencias correspondientes a cada titulación (asunto analizado también en Bolcat de pila). Esta es la madre del cordero. Tener que realizar esta definición del trabajo de informático, supone un gran cambio en la forma de trabajar de las empresas y sobre todo, de mentalidad de los dirigentes, tanto políticos como empresarios. Ya no vale colocar a cualquier amiguete para malhacer las tareas que debería realizar un profesional cualificado.

Implica por tanto, saber en qué consiste el trabajo de informático, y lo que mas duele para la clase dirigente, tener en definitiva que valorar dicho trabajo desde un punto de vista objetivo y en base a unos parámetros que se establecerían dentro de esas competencias. Muy alejado de la igualdad en la incompetencia que pretende el gobierno.

Además, tener que hacerlo en un ámbito que engloba las principales áreas y recursos de cualquier empresa de hoy en día, sea del sector que sea. Se tiene miedo de tener que contratar a alguien y evaluarlo no por su grado de sumisión y obediencia, sino por su buen hacer en el trabajo. Tener que cumplir con los convenios laborales, sin tener más capacidad de coacción que la de la exigencia profesional. Una exigencia que no pueden pedir desde las altas jerarquías políticas y empresariales por ni siquiera saber como hacerlo, y porque ni que ellos mismos cumplen en su puesto. Porque casi nunca han dado ejemplo.

Eso es pedir mucho tal y como está el patio.

Actualización 21/11/2008:

El argumento dado por el gobierno es insuficiente, y lo más inquietante es lo que se esconde al no tener la voluntad de dar una explicación completa. Si la informática es una materia transversal y sus competencias va a ir a otras titulaciones ¿que impedimento habría en dar todas esas competencias a una sola titulación?

Se admite que, efectivamente y tal y como se está explicando, la informática es una materia que está presente en áreas transversales de la sociedad, industria, economía, etc. Pero esto no significa que no sea una materia perfectamente posible de de definir. No es este el problema.

La solución a esta incógnita, no tiene otra explicación mejor que la de que el dotar a un colectivo ajeno al propio del partido, de una relevancia indeseada, resulta muy incomodo. Claro que hay otros colectivos con esas competencias tanto o más relevantes: médicos, abogados, arquitectos y aparejadores... carreras tradicionales ocupadas en muchos casos por miembros de familias importantes, con un número importante de ellos con cargos en el gobierno o en sus correspondientes partidos. Familias que llevan a sus «jóvenes promesas» a estudiar carreras, principalmente para tener un curriculum adecuado al futuro puesto reservado casi desde que nacieron, y para el que apenas necesitaran hacer uso de lo aprendido, ya que siempre han existido subalternos que por «querer arrimarse a una buena sombra», hacen lo que se les pida .

La mayoría de cargos importantes en las empresas (por encima de jefe de equipo) son cargos políticos. Bien en relación a la política tradicional, o bien en referencia a la política de intereses interna de las cúpulas mandatarias empresariales.

En definitiva, que el pastel ya está repartido, y no están interesados en hacer que ese pastel sea accesible a todos, si demuestran merecérselo por motivos distintos al de pertenecer a una familia u otra, o tener buenos contactos con el partido o gobernante de turno.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Ser Ingeniero Informático es de derechas

En esta ocasión, la actualidad es la protagonista. En EL MUNDO, se informa acerca de las protestas de varios colectivos de Ingenieros Informáticos debidas a la reforma universitaria prevista por el gobierno a través del ministerio correspondiente (Estrategia Universidad 2015) .

Según cuenta pormenorizadamente el Colegio Profesional de Ingenieros en Informática de Andalucía, esta titulación va a dejar de existir, al parecer, por lo siguiente:
«es una materia transversal, y por lo tanto no debe de concentrarse en una titulación concreta».

sábado, 1 de noviembre de 2008

Sectas y partidos políticos

Para muchas personas el tener a un público a sus pies les resulta tan adictivo como una droga

¿Se puede diferenciar con facilidad un partido de una secta? En un primer momento se puede pensar que sí. Pero tal vez lo que ocurre es que los medios de comunicación, las ideologías y los prejuicios, «ayudan» a ver con un color determinado a aquellas agrupaciones más cercanas a cada persona, y de otro a las que no lo son tanto.

Para unos, un partido político les será poco menos que una secta, para otros lo será otro partido, el Opus Dei o la misma Iglesia Católica. Pero, ¿no es posible encontrar una definición precisa, que no dependa de la subjetividad de cada uno?

Iconos identificativos de las principales ordenes y sectas religiosasCuando en el seno de un grupo o sociedad no existe un acuerdo claro en encontrar un nombre adecuado a un concepto, el problema puede provenir básicamente de tres áreas: el concepto en si y cómo es interpretado por el grupo; por el grupo mismo, quien lo forma y como está organizado; y finalmente y tal vez el menos importante, por el vocablo a escoger.

Tal vez se pueda pensar que no existe tal problema. Inténtese pues buscar en nuestro lenguaje habitual una definición satisfactoria para «secta» de forma que permita identificar mínimamente sin ambigüedades, un grupo definido como tal de otro que no.

Si buscamos en la Wikipedia la definición de secta, se observa que está sujeta a un enconado debate. A saber: hay gente que, por ejemplo, considera al Cristianismo una secta. O se dan definiciones de forma que hasta una asociación de vecinos podría ser una secta. La acepción inicial y básica que se muestra en la enciclopedia libre mencionada es la siguiente:

Una secta es —desde el punto de vista sociológico— un grupo de personas con afinidades comunes (culturales, religiosas, políticas, esotéricas, etc).

Se puede comprobar fácilmente como esta definición carece de utilidad, por lo comentado en cuanto que cualquier grupo, asociación o comunidad se podría incluir en ella. Entonces ¿que hay de provecho en la información que se muestra en la Wikipedia?

Si buscamos en el artículo completo, tan solo se puede encontrar un par de conceptos que podrían ser válidos para una definición útil de secta, en el sentido mencionado anteriormente. Una de ellas sería la proporcionada por el filosofo Michael Langone:

Secta es un grupo o movimiento, que exhibe una devoción excesiva a una persona, idea o cosa y que emplea técnicas antiéticas de manipulación para persuadir y controlar (a sus adeptos); diseñadas para lograr las metas del líder del grupo; trayendo como consecuencias actuales o posibles, el daño a sus miembros, a los familiares de ellos o a la sociedad en general. [...] Dado que la capacidad para explotar a otros seres humanos es universal, cualquier grupo puede llegar a convertirse en una secta. Sin embargo, la mayoría de las organizaciones institucionalizadas y socialmente aceptadas, tienen mecanismos de autorregulación que restringen el desarrollo de grupúsculos sectarios.

El filósofo Michael D. Langone

Habría que destacar de la definición de Langone dos cosas que permitirían distinguir una secta de otro grupo que no lo sea: el uso de técnicas antiéticas de manipulación para el exclusivo beneficio de la clase dirigente, y la necesidad de mecanismos de autorregulación que controlen estos comportamientos.

Por otro lado, en el diccionario de la RAE, tenemos la siguiente definición:
secta. (Del lat. secta).

1. f. Conjunto de seguidores de una parcialidad religiosa o ideológica.
2. f. Doctrina religiosa o ideológica que se diferencia e independiza de otra.
3. f. Conjunto de creyentes en una doctrina particular o de fieles a una religión que el hablante considera falsa.
Se observa como existe un tímido intento de inclinar hacia el lado de la religión el ámbito de aplicación del significado de la palabra, pero finalmente sucumben y le dotan de gran ambigüedad al introducir la ideología de por medio, ¿que tiene que ver la ideología con la religión? A causa de esta indefinición, las personas no tenemos las herramientas necesarias para distinguir e identificar unos grupos de otros. Nos falta algo que se ve y que se observa en las actitudes, pero que en la mayoría de ocasiones pasan desapercibidas al no poder darles nombre en nuestra mente. La carga peyorativa que pueda tener la palabra «secta», no es más que la carga subjetiva «ideológica» de cada uno.

Por esto mismo, tal vez la consecuencia más grave consiste en colocar al mismo nivel un grupo ideológico (escindido o no) de otro religioso. ¿Acaso se han de comportar igual los miembros del primero (p. ej.: un partido político) que los del segundo? Por lo visto en España si. Por lo visto es por esto por lo que no hay mecanismos de autoregulación en los partidos, ni en el sistema político. Por lo visto da igual la ética de las técnicas empleadas mientras sirvan al objetivo político. El de cada uno, el de «mi grupo», el «bueno». Da igual que sea el Cesar o el Papa (cesaropapismo), ideología que religión.

Pero, ¿que ocurre en otros lugares, en otras culturas o sociedades? Para no quedarse en la simple crítica sin dar alternativa u otra visión de estos conceptos, la propia Wikipedia brinda la oportunidad de comprobar como son interpretados y definidos los conceptos incluidos en ella, en otras lenguas e indirectamente, en las respectivas sociedades que las han utilizado para su desarrollo.

En cada artículo o entrada de la citada enciclopedia libre, existen en la parte inferior izquierda una serie de enlaces a través de los cuales es posible dirigirse hacia la definición equivalente en otras lenguas existentes en la Wikipedia. Si se prueba con las equivalencias en el idioma inglés, se obtiene un sorprendente resultado:

De Español a Inglés
Partido político Political party
Secta Cult
Culto Cult (religious practice)
De Inglés a Español
Cult ???
Sect Secta
Tabla 1. —
(Fuente: Wikipedia [acceso 1/11/2008])

Empezando desde la Wikipedia en Español, la primera definición entre las elegidas para este estudio tiene su equivalente en el idioma Inglés. Sin entrar en las propias descripciones de los artículos, hasta aquí no hay demasiados problemas. Estos aparecen al llegar a la definición de «Secta», que si se pulsa en su enlace correspondiente a la Wikipedia en Inglés, aparece el artículo de «Cult».

«The Cult», banda inglesa de «Hard Rock»Si se vuelve de nuevo a la Wikipedia en Español buscando lo que supuestamente debería corresponder a este concepto, «Culto», y se repite la operación, ahora si aparentemente en Inglés hay algo parecido, pero en referencia específicamente a la práctica religiosa —Cult (religious practice)—. Se podría decir que la definición en español de esta palabra, corresponde a lo que en inglés es esta en su parte relacionada con la religión, siendo «Culto» (Cult) en inglés algo que abarca un ámbito cultural mayor.

Repitiendo las mismas operaciones esta vez desde la Wikipedia en Inglés, y empezando la prueba con este última concepto, «Cult», se comprueba como no existe equivalente en la Wikipedia en el idioma Español. Se carece de dicha definición... ¿donde está entonces?

En el Idioma Inglés (según la Wikipedia), la diferencia entre Cult y Sect es clara. Se diferencia entre una «Secta» (ámbito estricto religioso y referido únicamente a escisiones de otra religión mayor) y «Culto» como corrientes genéricas culturales de todo tipo dentro de otras. Se diferencia incluso entre culto religioso y secta. En la Wikipedia en Español las corrientes culturales o ideológicas se entienden como sectas religiosas, o al menos se confunden. No sirve.

¿Cuál es la realidad?: la próxima vez que vayan a votar, tengan cuidado, no vaya a ser que voten a una secta ya que estas en España, pueden ser cualquier cosa. No hay costumbre ni al parecer, necesidad, de diferenciar entre comportamientos sectarios, radicales y perjudiciales para el individuo como los pueden haber en los partidos al supeditarse de forma total al líder, y una afinidad o corriente cultural natural entre las personas pero que no debe llegar a los niveles de una secta. El hecho de que no haya una palabra para diferenciar una cosa de otra es sintomático de que en la realidad cotidiana, se confunden.