sábado, 19 de diciembre de 2009

La Ciencia-Ficción y la sociedad

Logo de «Plutón vervenero», una parodia y ridiculización del género, perpetrada en España Si nos guiamos por los horarios a las que son relegadas algunas series de Ciencia-Ficción en los horarios televisivos, o a la escasa cantidad de producciones propias de este género que vendría a indicar lo que se invierte en el, se puede llegar a la conclusión de que la Ciencia-Ficción en España no suele ser merecedora de la atención de los medios de comunicación y grandes productoras. Como ejemplo La chica de ayer, adaptación de la británica (y excelente) Life on Mars que seguramente no hubiera sido producida sin el precedente de Cuéntame como pasó, pasó sin pena ni gloria ¡los domingos por la noche! contrastando con la mayor atención y el relativo éxito de la parodia del género con la que nos podemos encontrar en Plutón B.R.B Nero. El cortometraje Cyclope (Carlos Morett, 2009) o la reciente producción Planet51 (Jorge Blanco, 2009), son excepciones que resaltan sobre el resto del desolador panorama.

Portada «Pulp» de un clasico español del género: la adaptación al cçomico de «La Saga de los Aznar», del valenciano Pascual Engidanos Sin embargo, desde aquellas publicaciones de bolsillo y los cómics Pulp de los años 60 y 70, la comunidad de aficionados no ha dudado en consumir con avidez los productos de calidad que se les ofrecía con cuenta gotas, sobre todo allende el océano, existiendo un colectivo de aficionados al género importante y cada vez mayor gracias al fenómeno de Internet y las redes sociales, que extrañamente no tiene una repercusión en los grandes medios que debiera, aparentemente.

Portada de un libro de esoterismo cuyo autor es conocido por sus relatos de apariencia real, pero completamente falsos y normalmente referidos a mitologias esotericas Uno de los escollos importantes que afectan negativamente a nuestro género preferido, son los errores de interpretación a la hora de definirlo. La mezcla con la fantasía, incluso por parte de muchos aficionados que tal vez han sucumbido al comprobar como en la librerías tenían que apartar los de este genero de magia en incluso de otros más «esotéricos» para encontrar los suyos, pueden ser los motivos.

Para estudiar algo más sobre ellos sería necesario profundizar sobre determinados aspectos culturales de la sociedad en la que vivimos, en la sociedad española en este caso. En mi humilde opinión, en todo el tiempo que llevo de aficionado a la Ciencia-Ficción y viviendo inmerso en esta sociedad que me ha tocado, he llegado a varias conclusiones, las cuales se dejan notar no solo en la afición a este género literario especulativo y científico, si no también en otros aspectos importantes, como por ejemplo la política.

Logo  del FECYT y del  MCI La Ciencia-Ficción guarda gran relación con La Ciencia, la de verdad, en el sentido que juega con especulaciones sobre ella, llamándosela también «género de anticipación». En España así como en otros países iberoamericanos, aunque parece que la situación mejora tímidamente, comparativamente se puede decir que existe un rechazo bastante generalizado hacia la ciencia. Por más que algunos medios deseen hacernos ver la botella medio llena, esta está todavía bastante vacía ya que si se observa detenidamente este estudio, «ciencia y tecnología» permanecen exactamente igual registrándose un aumento en «salud y medicina», lo que dicho medio lo interpreta como se puede comprobar en el titular de la noticia enlazada.

«Information Science»: la Documentación en los paises de habla anglosajona El hecho de poder y de tener que, demostrar un concepto sin ambigüedades ni florituras, no importando tanto si se sabe vender la moto o la cabra como si se ha descubierto una forma de avanzar en el conocimiento real, implica que los vendedores de humo y los encantadores de serpientes que habitualmente han copado y copan las altas jerarquías de los partidos políticos que dominan el escenario social y mediático, lo iban a tener mucho más difícil. Por supuesto, los medios de comunicación de un periodismo que se hace llamar «Ciencias» de la Información, usurpándoselo a La Documentación (Information Sciencie en los países anglosajones), se prestan alegremente a ignorar en lo posible a nuestro género, a cambio de ocupar un importante papel en el sistema.

Una de las lamentables, cutres y petardas esxcenas del programa de TV «Gran Hermano», que utiliza el nombre de una utipía de Ciencia-Ficción, y cuyo logo recuerda la imagen de HAL, el computador más famoso de la historia del cine del mismo género Naturalmente, en la medida en que programas como Cuarto Milenio cosechan suficiente éxito de audiencia como para permitir que otros como Redes hallan llegado a ser relegados al ostracismo nocturno de la madrugada, la audiencia también forma parte del problema. Pero si en algo son más culpables los medios y los responsables de la divulgación de la Ciencia, es decir, responsables de los medios de comunicación y políticos, es su supuesta mayor preparación para prestar el servicio que se supone deberían. Esto no es así, y por el contrario es habitual como se ha comentado, relegar la divulgación científica y el ocio basado en especular sobre ella propio de la Ciencia-Ficción, en beneficio del reinado de la tele-basura, los titulares tendenciosos, la prensa amarilla, y los comportamientos sectarios.

Esquema de las partes de una «espada de luz» La guinda a todo este desaguisado la ponen los traductores, en concreto los cinematográficos. Si ya en todo tipo de géneros suelen sorprendernos con unas traducciones de títulos bastante peculiares, en la Ciencia-Ficción como género especializado que es se debería cuidar algo más, ya que de lo contrario puede resultar hasta ridículo. Casos conocidos con el Condensador «de Fluzo», en lugar «de Flujo», son anécdotas puede que sin importancia y hasta cierto punto graciosas, pero la traducción absolutamente libre y equivocada de «Sable laser» en lugar de Lightsaber, introduce un error que va más allá de la ficción en si misma al confundir «laser» (una técnica de emisión lumínica real y conocida) con «luz» o «luminoso», conceptos relacionados pero completamente distintos. Es comprensible que la mera traducción literal no es suficiente ni adecuada dadas las necesidades de doblaje, por ejemplo, ¡pero que demonios, es su trabajo! Y si finalmente se aceptan estas traducciones cogidas de los pelos, los medios «tan profesionales» tal vez deberían explicar estas dificultades en lugar de difamar a la ciencia-ficción acusándola de errores que no son tales, y lo peor de todo, pareciendo que nos toman por gilipollas.

viernes, 4 de diciembre de 2009

En defensa de los derechos fundamentales… ¡solo en internet!

Me entero por desde diversos blogs y redes sociales, de una iniciativa promovida parece ser por Enrique Dans en relación al último desaguisado cocinado en el parlamento Español sobre la Ley de Economía sostenible, en la que han colado como han podido el tema de las supuestas descargas ilegales. Hay también convocada una serie de manifestaciones para las 20h de hoy, hora para la que he programado la publicación de este artículo.

Desde hace un tiempo me he convencido de que si hay alguna causa por que merece la pena seguir, fuera del ámbito personal (familia, trabajo, amigos,…), es la de mejorar el sistema político. Mejorarlo para hacerlo más democrático. Tengo el convencimiento de que una vez el poder no se circunscriba a una serie de despachos de partidos, y dependa más de lo que se trata en un sistema democrático, de la voluntad del pueblo que es el que sufre las consecuencias, este problema que ha originado este movimiento de internautas, y otros muchos, tendrían el camino abierto a su solución desde su origen, es decir, no habría lugar a tener que organizar manifestaciones para defender los principios fundamentales. ¡Los derechos fundamentales!

Si el sistema permite que, por una simple decisión en un parlamento se vulneren estos derechos ¿que clase de sistema es entonces?

Pues bien, con todas las cosas que podrían reivindicarse, como se decía en el artículo anterior: la independencia de los poderes, el aumento de participación ciudadana, el control de los cargos públicos de representación… a este señor y su por lo visto, impresionante capacidad de convocatoria se le ha ocurrido defender los derechos ¡solo en internet!

Cada día hay cosas que entiendo menos. Aquí va el manifiesto, que no se sabe de quien es obra y con el que desde luego, no estoy de acuerdo en algunos matices, pero al menos es un paso. Para empezar el mayor problema que los internautas manifestaban con la aprobación de la nueva ley es que posibilitaba que se cortara el acceso a internet sin decisión judicial, pero no hay por ninguna parte petición alguna para que este poder, sea más independiente, por ejemplo, con lo que nos quedamos casi igual:

Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que...

  1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
  2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
  3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
  4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
  5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
  6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
  7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
  8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
  9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
  10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Actualización (7/12/2009): antes se dice, antes corren a proponer solución a la protesta. Se podría aplicar aquello de hecha la ley, hecha la trampa, solo que en este caso la trampa pretenden que la protagonicen los propios jueces, los mismos que interpretan la ley, elegidos y al servicio de los que la hacen. El ínclito Peces Barba, de nefasto recuerdo para las victimas del 11M, vuelve a la carga proponiendo una comisión especial de jueces para cerrar páginas web. Se ha dicho y se vuelve a repetir, mientras no haya independencia de los poderes del estado, y estos no tengan mecanismos para articular su servicio a la Sociedad Civil, todos estos manifiestos no sirven más que para marear al personal, para crear enfrentamiento, y hacernos perder el tiempo evitando ir a por el problema de origen.

martes, 1 de diciembre de 2009

Ningún político será más que yo

1984 actualizado Si hay alguna forma de defender la verdad, o la igualdad, es precisamente evitando que estas dependan de un grupo cerrado de personas que toman las decisiones. Todavía más si el acceso a dicho grupo implica el sometimiento a su disciplina interna, limitando por lo tanto la igualdad de oportunidades al establecer de entrada un filtro ideológico y la sumisión a un partido. En la famosa novela de George Orwell, 1984, su autor presenta un escenario distópico con un «Ministerio de la Verdad» a través del cuál se pretende tener un control total sobre el conocimiento de los acontecimientos pasados.

Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado
George Orwell

Según se relata en la novela, la pretensión final es que «La Verdad» dependa del interés de una casta cerrada de gobernantes y por lo tanto, el resultado nada tenga que ver con aquella. Algo parecido ocurre con el igualmente archiconocido Ministerio de Igualdad (igual dá, para los amigos) del gobierno Español, cuya inclusión en el propio nombre del ministerio de aquello que se pretende controlar y asegurar, en función de las teorías particulares de unos tecnócratas o los asesores de vete tu a saber qué, parece que ha de tener un resultado que como muchos nos tememos, no tenga nada que ver con aquello que se aparenta defender.

B. Aido Sin ir mas lejos, parece ser que la igualdad de los españoles de este ministerio consiste en señalar con el dedo a las personas de un determinado sexo, y establecer por ley y por sistema, que su presencia es obligada independientemente de su valía o de sus méritos, probablemente por que no sabrían como evaluarlos ni valorarlos. O lo que es lo mismo, que si fuera por los méritos, dichos gobernantes que toman estas decisiones no estarían donde están, haciendo lo que hacen ni ganando sus desorbitados sueldos, merecidos según el exclusivo criterio de dicha casta gobernante. Independientemente del sexo que sean, por supuesto, y al margen de lo que pensemos usted y yo, a pesar de cobrar gracias a nuestro sueldo.

Esto es lo que les pasa a los que están en el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación con su reciente apoyo a la campaña Maltrato Zero contra el maltrato doméstico. O bueno, habría que decir más bien, del maltrato de las personas de sexo masculino hacia las de sexo femenino (lo que se conoce incorrectamente como «de género»). El resto de maltratos entre personas que ocurren a diario en dicho ámbito, no tienen cabida en esta campaña.

Seguramente alguien pensará que este sector, el femenino, es el más afectado por la violencia o maltrato entre personas, por su relación afectiva o sexual. Este es precisamente parte del problema, que solo los grupos mayoritarios y por lo tanto, de mayor valor electoralista, son los que preocupan a ese grupo de personas sometidas a la decisión de una cúpula política, que toman las decisiones. En todos los ámbitos, ya sea el social, laboral o político, si no perteneces a un grupo homogéneo que presente un interés electoralista, ya sea organizado o no, solo entonces podrás defender tu dignidad en el ámbito concreto relacionado con el grupo, llegando incluso a poder recibir un sin fin de subvenciones o ayudas, en claro agravio comparativo al resto de personas que tenemos la desgracia de pertenecer a ese otro grupo heterogéneo, diverso y disperso por definición, llamado sociedad civil o también clase media, que ha de ganarse el sueldo día a día con esfuerzo, dedicación y empeño; para que todo este proceso pueda seguir adelante y los demás puedan recibir subvenciones o merecer la atención de campañas mediáticas.

mujer menos yo Ejemplos de estos casos de trato desigual, paradójicamente buscando lo contrario, son la «discriminación positiva» hacia la mujer, hacia algunos colectivos gays o hacia el colectivo de artistas y actores de cine, por poner los ejemplos más conocidos. El origen de este problema es con toda probabilidad la dependencia que los poderes del estado tienen de esa cúpula política formada por las cumbres de las jerarquías de los partidos. Poderes que en teoría, deberían representar la soberanía de esa sociedad civil, que en la práctica, es la más perjudicada con el agravio comparativo y el trato asimétrico.

hombre más yo Tal es así que el eslogan más conocido de la campaña mencionada, promueve un trato asimétrico entre el hombre y la mujer de forma que, tal y como reza dicho eslogan («ningún hombre podrá ser mas que una mujer», y «ninguna mujer menos que un hombre») el hombre si es susceptible de ser menos que la mujer. Todo menos buscar esa igualdad que valdría tanto para unos casos como para otros, y muchos más tan merecedores de esa atención. Puede que el motivo de esquivar este justo y equitativo trato, sea el temor de someterse los mismos que traman este tipo de estrategias, a esa igualdad de oportunidades que deberíamos tener todos los españoles a los cargos que ocupan, o al control de la eficacia en su desempeño, sin tener que pasar por el filtro de un partido.

La otra parte de esta trampa es la de la apelación al sentimiento, el populismo o la demagogia, por la que resulta complicada la critica a este tipo de campañas por el temor a ser tachado de machista, fascista o similares. Es decir, a la discriminación abierta o permitida de una parte de la sociedad civil a otra por expresar una opinión distinta o por tener un sexo distinto, poniendo al publico en general a favor de unas campañas que, por buena intención que en principio estas tengan, acaban constituyéndose en meras imposiciones ideológicas o partidistas. Otro ejemplo de esto fue el famoso «No a guerra» eficazmente promovido por el mencionado y subvencionado colectivo de artistas (actualmente desaparecido a pesar de que continúan prestándose apoyo a conflictos bélicos) por el que al expresar cierto acuerdo favorable al apoyo por parte de tropas españolas a la ocupación norteamericana y británica de Irak, aunque fuera dese un punto de vista geoestratégico, te convertía en una malvado asesino y en un amante de las guerras. De forma similar, el opinar que a una unión civil entre personas de distinto sexo no se le debe llamar matrimonio, te convierte en un repudiado homófobo, a pesar de que la diferencia entre dicha unión y un matrimonio legal pueda ser simplemente nominativa.

Por todos estos motivos y para que los políticos no manejen a su antojo el dinero de los que se supone que representan, para que sus sueldos, sus pensiones, sus dietas, superiores en comparación a los del resto de ciudadanos y que reciben para efectuar dignamente el noble desempeño de representarnos, puedan estar sujetos a control de su eficacia y buen hacer. Para que cualquier ciudadano tenga las mismas opciones de acceder a un cargo publico o de representante, sin depender del favor de los gobernantes. Para que las simples pero fundadas sospechas de corrupción sean suficientes para retirar o deponer a un político de su cargo, sin esperar a la decisión de sus compañeros o jefes de partido, o a una resolución judicial de un «juez amigo». Para que este, el Poder Judicial, esté al servicio de la sociedad civil y no de la casta gobernante.

Por todo esto, propongo la siguiente campaña:

LOGO_CAUSA